Ramón Álvarez: “Este es un club muy grande”


Un tipo entrañable, otra de Las Glorias que recorre día a día La Agustina con su sabiduría. Esos conocimientos son trasladados a los arqueros de inferiores, los que sueñan con llegar a Primera. 

Los inicios de Ramón en La Gloria: “Arranqué en el año 1979 en el club. Pude disfrutar diez años con Instituto en Primera División. Yo pude ver como Instituto escribió su nombre en el fútbol argentino. Este es un club muy grande y yo hasta el día de hoy puedo trabajar en la institución que quiero tanto”, cuenta Álvarez.

Hace unos días se cumplieron 31 años de la máxima goleada entre dos equipos cordobeses en Primera División. Instituto le ganó a Talleres de visitante por 4 a 0. Goles de: Benítez, Dertycia (por 2) y Nieto. Aquella tarde atajó Ramón Álvarez. “Teníamos un gran equipo, ellos también. Son encuentros inolvidables”, recordó Ramón.

Muchas anécdotas pasan por la cabeza de Álvarez, que en los partidos de inferiores, cuando terminan y llega la hora de ‘picar’ algo en lo de Doña Ramona, el cuenta: “Recuerdo que en el año 1979 estaba armando la barrera, muy concentrado, tan concentrado que sentí el ruido de las piolas. Me hicieron el gol mientras armaba la barrera. El entrenador era Santos Turza. Las cosas que me gritó del banco…”, relata sonriendo Ramón.

Ramón entrena a los arqueritos de las inferiores, junto a su ladero Sergio Giménez, combinando experiencia y juventud: “Tratamos de inculcarles sentido de pertenencia a los más chicos. Los cuidamos y protegemos, por suerte en todos los planteles hay muy buenos pibes. Y por supuesto, buenos proyectos”, dice Ramón.

El puesto del arquero es muy difícil y Ramón lo sabe: “Es duro, todos lo saben. Es el último obstáculo para el rival, tenés mucha presión. Es muy lindo cuando te sale todo bien, y realmente es muy duro cuando te sale algo mal, porque es gol y tenés que buscarla de adentro. Es un puesto suicida”, narra Ramón.

Su recuerdo de Carlos Alberto “el Loco” Munutti: “Fue un golpe muy grande cuando me enteré que falleció. Era un fenómeno, ante San Lorenzo estábamos sacando un buen resultado. Terminaba el partido y logramos, en una contra, un córner para nosotros. Yo estaba en el banco y ví que salió corriendo desde su arco a hablar con el árbitro para decirle que estaba rota la red, que no podía continuar el partido así y entonces, ante la airada protesta, el árbitro pidió que la arreglen. Enfrió el partido, los rivales estaban como locos, y el que había roto la red de nuestro arco había sido él…”, cuenta entre risas Ramón sobre el fantástico arquero.

Ramón fue dirigido por Alfio Basile, un entrenador histórico que condujo la Selección Argentina: “Me daba miedo mirarlo, tiene una gran personalidad el ‘Coco’. El dejó su huella en este club, además de que tenía un plantel con grandes jugadores. Con nosotros era muy exigente, pero muy humilde. Cuando se fue a Boca nunca dejó de tener contacto con nosotros, y saludarnos siempre”, expresa Ramón.

Álvarez es una ‘institución’ para los profes más jóvenes, y es apreciado por su humildad, además de su sabiduria, antes de emprender viaje rumbo al barrio después de otra jornada en La Agustina, recuerda: “Mi mejor atajada fue ante Miguel Ángel Russo, en un dos a cero frente a Estudiantes de La Plata, este club me dio y me sigue dando muchas alegrías”, cierra Ramón, otra Gloria de Instituto.

Por: Juan Pablo Luna.


Instituto ACC

FREE
VIEW