Mauricio Ramiro Ambrosi, el Caligari de corazón albirrojo


Percusionista y baterista de la banda cordobesa que ha crecido enormemente a nivel nacional y es furor en México y otros países. Su corazón está compuesto de música, Córdoba y gloria. 

 

Mauricio Ramiro Ambrosi se describe a sí mismo como un muchacho de barrio, sensible, defensor de las causas justas, empático y buen escuchador. La pasión por La Gloria nació gracias a su tío, Juan Godoy, actual socio vitalicio del club que participó en diferentes áreas de la institución: “Él me despertó la pasión por el club, por los colores. Se involucró en muchas áreas del club. Por cuestiones familiares, me tocó vivir un tiempo con él y en su momento era relojero y planillero del TNA, mis primas iban a gimnasia rítmica y de mis primos, uno iba a karate, y el otro era jugador de la primera en básquet. Y por supuesto los fines de semana era ir a la cancha a ver la Gloria” cuenta Ramiro sobre sus primeros contactos con el club de Alta Córdoba.

 “Para mí La Gloria es pasión”.

Ahí empezó todo. Ramiro, al palpar tan de cerca el amor por el albirrojo, experimentó una conexión que jamás se cortó: “El amor que le dedicó mi tío al club se lo trasladó a sus hijos y a mi, vi toda la secuencia de lo que un club de barrio es, porque esa es la diferencia que tiene Instituto con respecto a todos los clubes. Te despierta la pasión entera por el club, no sólo por una disciplina sino por todo” explicó. Además, el integrante de Los Caligaris junto con su hermano Maximiliano, fueron los utileros de la primera división de básquet en el TNA: “el técnico en aquella época era Osvaldo Arduh, como nos gritaba” bromeó y aclaró: “Ahí vi más todavía, el trabajo, la dedicación, la garra, el esfuerzo, las ganas que se pone”.


Además de su amor por Instituto su otra pasión es la música. “Los Caligaris son mi otra pasión” resalta y describe la similitud de sentimientos que genera la música y el club: “tienen mucho en común, se trabaja duro, hay una ilusión, unas ganas de trascender”. 

 

No hay cansancio que le gane a la pasión, tras largas giras ya sean dentro o de afuera del país, al regresar, si juega Instituto el ritual es sagrado, calzarse la camiseta y partir al Monumental: “Más de una vez he vuelto de México o Colombia o de algún otro punto de la región, y me fui directo a la cancha. Me acuerdo que una vez volvimos de Puerto Madryn, me bajé del motorhome de la banda dejé las cosas en la sala de ensayo, me calcé la camiseta y rajé para la cancha. Lo he hecho varias veces y lo voy a seguir haciendo apenas se pueda. No hay cansancio que corte la ida a la cancha” aclaró.

 

Además añadió que habitualmente va solo a la cancha: “me encuentro con un montón de gente, con Germán Arrascaeta, Raúl Guzmán, por nombrar algunos. También he ido algunas veces con Martín Pampiglione, el cantante de nuestra banda, que si bien es hincha de Racing de Córdoba, le gusta el fútbol y me ha acompañado varias veces, cosas que tiene la amistad más allá de las rivalidades deportivas”. 

 

Ramiro y Los Caligaris: “Mi actividad en los caligaris es muy variada, somos casi como una cooperativa porque todos hacemos de todo, pero primero que nada soy músico percusionista, un poco baterista. También me encargo de la prensa de la banda y de las redes sociales. En la parte artística también participamos todos de manera activa. Somos una banda que estamos muy atentos a lo que opinan los fans y también a los que no nos siguen porque queremos que todo el mundo se acerque a vernos. Todo lo que vean o escuchen de los caligaris es porque hay un integrante directamente involucrado” detalló.

 

Los Caligaris es un grupo musical cordobés, que se caracteriza por mezclar diversos géneros musicales sumando una propuesta circense. La banda nació en 1997 y con más de 20 años de trayectoria, ha cobrada fama y notoriedad que le permitió recorrer el país, Latinoamérica y  Europa. “El crecimiento y expansión de la banda a nivel internacional es algo que lo soñamos por allá en el 97, pero verlo concretado es triplemente satisfactorio porque es un sueño cumplido, que lo tenemos que seguir fogoneando” detalla el percusionista albirrrojo y se explaya: “Por ahí llegar se llega, pero mantenerse es la cuestión, parece una frase hecha y trillada pero realmente es así”. 

 

El estilo cordobés como marca registrada: “en los ritmos, en nuestra picardía, llevamos a Córdoba a todos lados. Por eso nunca nos fuimos de nuestra provincia, tuvimos chances de ir a desarrollarnos desde otro lugar y dijimos que no, nos quedamos y fue una de las mejores decisiones que hemos tomado, eso nos legitimó en todo el continente”. Además Ramiro aclara que la sala de ensayo se encuentra ubicada en barrio Alta Córdoba, un barrio que a toda la banda le encanta y a él doblemente por su gloria querida. 

 

El furor mexicano y la expansión internacional. La locura que desatan Los Caligaris con cada visita a México es por demás conocida: “una aventura, que surgió en 2007 y que terminó siendo otras de las grandes decisiones que hemos tomado” explicó y aclaró que se encuentran llevando su música desde  EE.UU hasta tierra del fuego, por todos los países que involucran a América.  Además, desde hace 4 años, tocan en España y están incursionando en otros países de Europa. Y reafirma lo anteriormente mencionado: “llevar Cordoba al mundo, como alguna vez lo soñó el Potro Rodrigo, es el gran objetivo”.

 

Una anécdota en la cancha: “una vez fui con Bachicha, un amigo que era técnico y asistente nuestro, muy conocido en Alta Córdoba, junto a otro amigo. Jugábamos en el Monumental contra Brown de Adrogué, estábamos en la popular sobre el córner, y el iceman había cobrado un offside, entonces mis amigos lo puteaban y puteaban, y el línea los miraba, entonces el otro de mis amigo le gritó ‘que me miras así si sos más feo que Bachicha, mirá la nariz que tenes’  y el línea lo miró a Bachicha, un gringo de nariz aguileña como le digo yo, y se empezó a reír. Pasamos de la puteada horrible que se escucha en la cancha a una muy simpática, y el tipo terminó cediendo con una risa y todos los que estábamos ahí nos copamos también. Son la cosas buenas que tiene la cancha”.

 

Sus ídolos: “Soy muy maradoniano, con sus defectos y sus virtudes”. Respecto al albirrojo, declaró que su ídolo glorioso es la Lora Oliva: “es el que más vi en la cancha y por ende nos hizo vibrar, he visto cosas increíbles de la Lora, de hecho me encantaría conocerlo” se sinceró y cerró: “Ídolos musicales tengo miles, el Potro, La Mona, Chevere. Soy muy cordobés”. 

 

Gloriosos en todos lados. Así como Mauricio recorre el mundo haciendo una de las cosas que más ama, le ha tocado cruzarse con albirrojos como él: “estábamos tocando en el Hard Rock Café de San José de Costa Rica y aparece un hombre con su hijo de 10 años con la camiseta de La Gloria, el padre tenía la camiseta de Instituto Topper, la que se usaba en la época de la Lora, van hasta el Camarín a saludarnos y el guardia nos dice ‘los buscan, dicen que son de Córdoba y que son de Instituto’. Los hicimos pasar ahí nomás, de Córdoba e Instituto lo que sea. Después en Guadalajara, hay un periodista deportivo muy conocido, Ariel Leguizamón, que es hincha de la Gloria y con el cual hemos hablado en muchas oportunidades.

 

Amar lo que se hace, hacer lo que se ama. Ramiro entiende de sacrificio, trabajo y pasión.