Martín Jaime, el glorioso


Un apasionado por los colores. Lleva la bandera de Instituto adelante, siempre, vaya a donde vaya. “Instituto es todo”. 

Martín es un glorioso de corazón que tiene ‘La peluquería del fútbol’ en otras latitudes, representa a La Gloria en Buenos Aires, donde nació, y siente un enorme orgullo por la casaca albirroja: “Soy hincha de Instituto desde que nací y desde tengo uso de razón voy a la cancha acá en Buenos Aires. Así me lo inculcó mi papá Carlos”, cuenta el glorioso.

Como nació este amor por Instituto: “Hincha de La Gloria me hizo mi papá. Y como dice siempre el. El me hizo hincha pero yo me hice enfermo. El es de Córdoba y y vive en Buenos Aires, así me hizo hincha”, reconoce Martín.

Siguiendo a los colores, para siempre: “Lo más lindo son los viajes. Tengo tantos recuerdos. Pero los viajes es lo más lindo. Las previas. Verlo de visitante y de local. Empecé a ir a los tres años con mi papá a verlo a Instituto. Nunca paré de seguir a La Gloria”, dice Martín.

Sus dos más lindos recuerdos tienen que ver con los ascensos de Instituto: “Sin dudarlo. Los ascensos. Estuve en ambos partidos ante Chacarita e igual ante Almagro. Una locura”, narra Martín.

De pibito, Martín comenzó a salir a la cancha con los jugadores: “Mi papá iba a todos los partidos conmigo. Fue haciendo amistades con dirigentes y jugadores. Así empecé, y una vez se dio de salir como mascota. Salí todos los partidos a  la cancha de 1984 a 1990. Iba al hotel, subía al colectivo, comía con ellos, entraba al vestuario, me metían en el túnel, hacían la arenga, y salía a la cancha con ellos. El partido que más recuerdo fue en la cancha de Boca”, recuerda el glorioso.

Sus gustos, el paladar de Martín: “Los dos mejores jugadores que vi son la ‘Lora’ Oliva y Paulo Dybala”, reconoce el albirrojo sobre esos dos grandes futbolistas que jugaron el el glorioso cordobés.

Su visión sobre el básquet: “Está muy bien manejado, hacen las cosas de manera ordenada. Ponen mano dura, cuando las cosas no van, no van y cuando van siguen con el proyecto. Arrancaron de cero y hoy están en la cima por el buen trabajo que se hizo en largo tiempo”.

Los deseos de Martín: “Unidad. Que estemos todos juntos y tirando para el mismo lado. Y subir a Primera y mantenernos. Y a mí me gusta como manejan el básquet. Ojala siga sí”, dice con mucho cariño por la institución que tanto quiere.

Porqué Martín es socio del club que tanto ama: “Instituto es mi vida. Es todo. Instituto soy yo. No puedo explicarlo. Soy socio porque es como mi DNI. Es un orgullo ayudar y pertenecer a la distancia. El club es de los socios y yo soy parte de esta historia”. Martín Jaime, el Glorioso.