La historia de Juan Konsol, un fanático de La Gloria


A los ocho años llegó junto a su familia de Siria, y una vez instalado en Córdoba, surgió el amor eterno por Instituto. 

Juan Konsol es un hincha muy querido por los albirrojos. Siempre presente en los partidos de fútbol, básquet y también recorriendo las instalaciones del club.

La historia de Juan: “Llegué de Siria a los ocho años. Primero vino mi padre, ya fallecido. Se adaptó. Buscó hogar trabajo. Después en el año 1989, en noviembre, nos trajo mi madre, a mí y a mis dos hermanas”, narra el Glorioso.

Juan cuenta como surgió su amor por Instituto: “Al lado de mi casa tenía unos amigos que me llevaban a ver los entrenamientos de La Gloria, en el año 1995. Después me empezaron a llevar a ver los partidos en Alta Córdoba y los clásicos en el viejo chateau. Así me empecé a enamorar de Instituto”.

Los colores albirrojos y sus anécdotas : “Me encantan los colores. Y la cancha. Muy lindo el ambiente. La hinchada es muy sufrida. Recuerdo todo: los ascensos, los descensos. Me acuerdo que una vez de pibe decidí ir a ver un partido contra Arsenal, salí diez minutos antes salí y cuando entre a la cancha… ¡Ya perdíamos por dos goles! Son historias que no te las olvidás más. El viaje a la cancha de Almagro en la primera final del ascenso del 2004. Lo tengo siempre en mi corazón. Y las tristezas. El casi ascenso. El famoso partido contra Ferro, equipo que en lo personal fue de los que mejor vi jugar a pesar del final. Uno de los días más felices de mi vida fue cuando participe para pintar el Monumental de Alta Córdoba”, dice Juan.

Hace unos días surgieron casos positivos de coronavirus en la zona del Mercado Norte y Juan, que trabaja en el sector, fue sometido al test de PCR (hisopado): “Nunca tuve tanto miedo, tanta intriga. Llegué a mi casa llorando. Es algo que no se lo desearía a nadie. Hay que tomar más conciencia. Es horrible, como una guerra. Ni cuándo me robaron tuve esa sensación tan fea. Gracias a Dios los resultados dieron negativo”.

Las colecciones de Juan: “Tengo de todo de La Gloria. Camisetas, indumentaria, bufandas, banderas, vasos, jarras. Un amigo Glorioso que se llama Nicolás me regaló muchas camisetas de La Gloria. Eran de su papá. Y cuando me las dio me dijo que las iba a cuidar más que el. Eso es impagable. Sentí orgullo y mucha alegría por ese hermoso gesto”, cuenta.

“Soy socio porque es la forma de aportar mi granito de arena al club más lindo de la ciudad. Porque tengo y tendré amor eterno por Instituto”. Juan Konsol. Un fanático de La Gloria.