Klimowicz: “El equipo del 96 me trae grandes recuerdos”


Al empatar con Agropecuario, Instituto logró terminar el campeonato invicto de local. Algo que no sucedía desde la B Nacional 1995/96. Diego Klimowicz, hoy manager y asesor deportivo de la institución, fue partícipe de aquel equipo, que jugaba muy bien y que todavía perdura en la retina de los albirrojos.

Mientras camina por el predio y observa los chicos de Pre AFA y el entrenamiento de la Primera, Klimowicz da pié a la entrevista: “Se dio de nuevo. Aquel equipo me trae grandes recuerdos. Sabíamos que donde jugábamos nos llevábamos algo. Teníamos grandes jugadores”, dice el Granadero.

Y recuerda de la década del 90: “Nos fuimos armando de a poquito. Creo que fue uno de los mejores equipos de mi carrera. Ya había hecho un torneo completo en el club, y ese fue mi último campeonato en Instituto”.

Ese año, mientras viajaban a Santa Fé a disputar la final, Klimowicz charló mucho con el entrenador: “El técnico era ‘Vitrola’ Ghiso, en la final contra Unión me contó todas las anécdotas de su carrera y la verdad que fue muy entretenido. Eran muy graciosas”, narra el rompe redes de ese campeonato.

Diego estableció un récord espectacular en el ascenso del fútbol argentino: “Hice 30 goles en ese torneo, luego me vendieron al Rayo Vallecano. Girardo y Pagani me hicieron hacer un montón de goles. El ‘Rulo’ González era nuestro diez. Por suerte estaba bien asistido”, relata el ‘Granadero’.

Y cuenta una hermosa anécdota con un dato imperdible: “Mi hijo Mateo tiene un poster en la pieza en el que yo llevaba 29 goles y faltaba uno para llegar a los 30, fue un año espectacular. Ese gol finalmente llegó ante el ‘Tatengue'”.

El Diego de Alta Córdoba

La ‘bomba’ ante el Decano, en el Norte. “El gol más recordado es a Atlético Tucumán, el primero. Me estaban volviendo loco los centrales. Recibí, lo ví al arquero adelantado, y la clavé al ángulo. La gente en la calle me lo recuerda siempre, ese fue el más especial”, dice con alegría en su rostro.

Klimowicz partió con sus goles al Rayo Vallecano, luego al Valladolid. Regresó a Argentina para jugar en Lanús y luego a Alemania para sumarse al Wolfsburgo.

“Lanús había vendido a sus mejores figuras y comenzaron una restructuración. Llegue junto a Betancourt, que jugaba en la Selección de Colombia. Al año era el capitán con 26 años. Estaba Claudio Sarría también en el equipo”, dice Klimowicz.

Y añade: “A los 27 años partí a Alemania, para sumarme al Wolfsburgo. En su momento tuve chances de ir a Boca, cuando vendieron a Riquelme. Me reuní con Macri y teníamos casi todo acordado, pero finalmente decidí por irme a Europa nuevamente”.

“Este esquema de Darío Franco tiene un parentezco a nuestro equipo. Jugábamos 4-3-3, Girardo por derecha y Pagani por izquierda. El ‘Rulo’ parado de enganche, un cinco y un interno como Bonfigli”, analiza Diego sobre las estrategias de uno y otro.

Y otra similitud es la del apellido Klimowicz. Mateo, uno de sus hijos que juega en Instituto (el otro es Tiago, el nueve que da sus primeros pasos en Inferiores), es parte del equipo actual a sus 17 años. ‘Tetu’ marcó su primer gol ante Aldosivi, y también es parte de la historia entre aquel equipo de 1996 y el del 2018.

Sobre Mateo dice y luego parte a zona de vestuarios: “El va de a poquito, va bien, como el equipo, vamos paso a paso”. Y así siempre va Instituto. Paso a paso, rumbo al Centenario, con mucho hambre de Gloria.

Por: Juan Pablo Luna.


Instituto ACC

FREE
VIEW