Julio Ricardo Sassaroli Zuccarini, un Glorioso en Japón


Es Fanático de La Gloria, tiene 29 años y vivo en Sagamihara, prefectura de Kanagawa, Japón.

La charla a esta hora con el Glorioso, con muchas horas de diferencia: “Me demoré un par de días en responder porque esperaba ir a Tokio y tener alguna foto nueva para pasarles, pero estamos en temporada de lluvia y se complicaron los planes”.

La historia de Julio Ricardo Sassaroli Zuccarini: “Llegué a Japón en septiembre de 2019, como ‘Work and Holiday’ buscando oportunidades laborales en Japón Ya voy para el tercer año viajando, anteriormente viví en Nueva Zelanda 15 meses, también con ‘Work and Holiday'”, cuenta el Glorioso.

“Vine a Japón porque era un sueño que tenía desde chiquito y al poder acceder a un visado de trabajo me abría las puertas a otra realidad en lo económico, en lo laboral, aprendiendo cosas sobre éste país. Trabajo en una fábrica procesadora de alimentos a base de vegetales”,  dice Julio.

Su cariño por Instituto: “El amor por La Gloria surgió desde que tenía unos 8 años, un primo, hincha fanático de Instituto, me hizo hincha y me empezó a enseñar acerca del Club y desde ese momento comenzó el amor”, dice Julio.

Anécdotas del Glorioso: “Salir de trabajar a las 16hs, salir volando para Córdoba ver el partido y volver a trabajar al día siguiente a las seis de la mañana. Otra, el Club del barrio dónde yo vivía y jugué en Río Tercero, el Club Vecinos Unidos tenía de DT al “Pampa” Rosané y en una pretemporada pudo arreglar unos partidos amistosos en “La Agustina” contra el remanente de “La Gloria”, yo quedo afuera de la convocatoria y me quería morir, porque no podía viajar a Córdoba porque no había muchos espacios en la traffic, pero tuve la fortuna que mis compañeros del club me hicieron un espacio y pude conocer ‘La Agustina’ y ver entrenar a la Primera de AFA, también me saqué fotos con Jero Morales Neumann, el ‘Loco’ Carranza y Ezequiel Lázaro”, cuenta Julio.

Seguir los partidos es complicado, pero Julio está siempre presente a pesar de los miles de kilómetros: “La verdad que es bastante complicado ver los partidos estando en Japón, los horarios de trabajo son muy extensos y muchas veces pasa que la mejor chance para ‘seguir el partido’ es pidiendo ir al baño para chequear en el celular, pero también depende que el encargado te de permiso de salir, que regularmente te dan si no hay mucho trabajo. Si llego a estar en casa, tengo que esperar que alguna página haga el ‘streaming’ o lo escucho por Internet, de una manera u otra, pero siempre se sigue a La Gloria.”, narra el Glorioso.

Su vida en otras tierras: “Acá, en Japón, vivo solo, en un apartamento que me alquila la contratista para la que trabajo. Todos mis amigos saben que soy un fanático de La Gloria pero el 98% de las personas no saben nada del club, al qué sabe algo de fútbol le menciono Dybala y le digo que es el club que lo formó y le muestro fotos del Estadio o mi camiseta”, narra Julio.

El tema de la pandemia en Japón: “Se vivió con mucho miedo acá por el tema de la cantidad de personas mayores que forman la población de Japón y que si sucedía algo en Tokio, o alrededores, es la ciudad más poblada del mundo, con casi 40 millones de personas, pero hubo 2 factores que “jugaron” a favor del país en ese momento, primero, acá explota todo el problema en invierno, por lo que la gente venía usando barbijos y alcohol en gel, y segundo, también que acá los abrazos, saludos de mano o saludarse con un beso no se acostumbran, el contacto físico no es habitual entre japoneses, entonces como que las medidas “estándar” que tomaban todos los países en Japón ya se venían implementando por costumbre”, dice Julio.

“La primera vez que en la cancha fue un jueves por la noche, 1-0 Vs Chacarita, falté al colegio, el tiro libre que patea Toledo fue al frente mío y al ser mi primer gol en la cancha, lo grité y empecé a festejar, a correr por la tribuna y abrazarme con quienes me rodeaban, ese cariño, esa felicidad y ese abrazo de gol, fue una sensación que no te lo cambia nada ni nadie”. Julio Ricardo Sassaroli Zuccarini, un Glorioso en Japón