Hernán Boyero “Nunca me olvidaré del gol del ascenso. Se sintió una explosión. Fue tremendo”


El ‘Flaco’, dialogó en vivo por Instagram y dejó un montón de anécdotas imperdibles. Y el estuvo ahí, en ese momento maravilloso del ascenso con aquel gol de Riggio.

El día del debut: “Mierda, no me podía cambiar. Me acuerdo que hasta el primer silbato del árbitro sentía un cagazo bárbaro. Total. Es un miedo que se tiñe de responsabilidad. Años de pensión. Tanto que había hecho para esta ahí”, dice Boyero.

Y los recuerdos de vivir en una casa cerca del club: “Nuestra pensión era la Difunta Correa, llena de botellas de agua. Todo lo que pasaste ahí. Años de pensión. De comer lo que se podía”, narra el ‘Flaco’.

‘La comida Chabas’: “Había un pibe que era de Santa Fe y la mamá le mandaba comida”, narra Boyero. “Le mandaba una olla. Teníamos un hambre…se la agujereamos. Y la próxima vez la escondió abajo de la cama. Que lindas historias”, dijo el ‘Flaco’.

La historia del carnicero y la apuesta: “Me volví a Río Segundo y me felicitó el carnicero Juan Quinteros. A mí siempre me encantó la falda, vuelta y vuelta, bien de obra. Por cada gol que hiciera me iba regalar dos kilos de falda. Al otro día salió en el diario La Voz y se hizo conocida la historia porque me llamó Guillermo Puente”, dice el ‘Flaco’.

Técnicos que los marcaron, como el ‘Chulo’ Rivoira: “Nos pedía a los más pibes que nos quedáramos a seguir trabajando, el hizo un grupo muy bueno, nos entendíamos bien. Sabía como tratar a cada jugador”, contó Hernán.

El elogio y el insulto: “No es fácil. Ojo. Entre la ‘e’ del elogio y la ‘i’ del insulto casi no hay distancia. Yo discuto. Cuando dicen ‘Este burro todo el día le pega a la pelota y le erra hay que pensar que este tipo pasó por un montón de cosas para estar ahí. Y físicamente está mejor que vos. Que lo insultas. Lo que pasa que a veces tiene la mala suerte de tirarla por arriba”, dice Boyero.

El ‘Flaco’ vivió grandes momentos en Instituto, y recordó con emoción: “A Instituto lo siento como mi casa. Agradezco tanto la posibilidad que me dieron. A todos. Cumplí un sueño. Porque alguna vez corearon mi nombre. Solamente darles gracias, Nunca me olvidaré del gol de ascenso. Fue como una explosión. Fue tremendo como explotó el estadio. Encima fue un gol de oro que no se volvió a repetir en la historia. La pelota pasó por arriba, y entró el ‘Tano’, que venía a mil en una moto…Inolvidable”.

Hernán Boyero, y el sueño del pibe hecho realidad.