Guillermo Peralta, un glorioso con tonada italiana


Vivió en Italia y es fanático de Instituto. Tuvo la chance de cruzarse con Paulo Dybala, La Joya, en un par de oportunidades. De quien tiene hermosos recuerdos. 

La historia de Guillermo: “Viví hasta los 17 años en Córdoba y me fui en el 2006. Mi vieja me llevó. Ella vivía hacia un año y me gustó la idea. No entendía mucho a lo que me iba a enfrentar y fui a pelearla. Me dedico a la tornería”, cuenta el glorioso.

El inicio de su amor por Instituto: “desde que tengo memoria, en mi familia somos todos de La Gloria. Naces y te ponen la casaca. Mi tio ‘Coya’ me empezó a llevar ala cancha cuando tenia 4 años y mi tío ‘Tucan’ me regaló mi primera camiseta”, dice Guillermo.

Sus experiencias Gloriosas: “la anécdota mas grosa fue cuando ascendimos en cancha de River. Tenia 11 años no pude ir pero al otro le pedí dos cospeles a mi vieja y me tome el 30. Cuando llegaron los jugadores al Monumental de Alta Córdoba me puse atrás del último jugador y por arte magia termine dentro del vestuario. Salí a la cancha de la mano de Fernando ‘Pucho’ Castro, en la otra mano iba una niña de misma edad, calculo que era la hija”, narra Guillermo.

Los horarios cambiados y una pasión difícil de explicar: “Casi siempre tocó de madrugada y al amanecer ir a laburar. Es muy difícil para el hincha estar lejos, mas en otro país. Con decir que hay momentos que no te podes controlar y te sale ese canto del alma. “dale, dale, glo…’ y golpeas con la palma de la mano algo que pueda hacer ruido de bombo. Esté quien este cerca tuyo. Te miran y no entienden nada”, cuenta Guillermo.

El presente del básquet: “tuve la oportunidad de ir a algunos partidos. Es impresionante la gente. Algo admirable, hasta para los rivales. La verdad que estoy muy sorprendido como se dio todo muy rápido llegar a esos niveles. Es algo que enorgullece al hincha y a toda la institución”, dice Guillermo.

Su experiencia con Paulo Dybala: “El llegaba a Palermo y yo andaba por Trento. De una punta a la otra. Me avisa un colombiano que venía Paulo. No sabía nada. Era un amistoso. Pasó de largo y pensé que bueno. No me dio bollilla. Y luego salió por la puerta principal y me dio una bolsita. Era una camiseta. Un genio. Muy humilde. Típico de grandes”, narra Guillermo.

“Otra vez me lo encontré en Verona. Y me dio un short. Y en una pretemporada. El sonaba en el Inter y me dijo en joda: ‘si, puedo ir a alcanzar pelotas”. Y se fue al tiempo a la Juventus”, un genio.

“Vamos a volver a Primera”, Guillermo Peralta, un glorioso con tonada italiana.