Gabriel Luna, un hincha muy especial


Son de esas historias que te hace piantar un lagrimón. De esos momentos en donde decís: Tenemos el club más hermoso de todos, que genera estas sensaciones.

Hernán Laurino, periodista de La Voz del Interior dio a conocer la historia de Gabriel Luna en su facebook: https://www.facebook.com/hernan.laurino.3, el hincha de Instituto que se emocionó hasta las lágrimas al entrar por primera vez al Monumental de Alta Córdoba.

La historia de “Lunita” como lo llaman en Deán Funes caló tan hondo en los hinchas de Instituto que el socio Daren Del Rio lo asoció al club de sus amores.  “Cuando vi la nota fue lo que se me ocurrió, se me hizo un nudo en la garganta. Me comunique con él, no lo podía creer, lloraba a full y me hizo emocionar. Si cada uno ponemos un granito de arena allí vamos a ser BIEN GRANDES”, contó emocionado Daren.  También, la Peña de Jesús María ya habló con él para traerlo a la cancha cuando vuelva el campeonato de la B Nacional.

Gabriel habló con nosotros y relató cómo llegó a hacerse hincha de Instituto entre su familia y la historia de conocer la cancha albirroja.

“Yo nací en Deán Funes al norte de Córdoba el 30 de diciembre de 1997. Mi papá es hincha de Boca y Belgrano, mi mamá de River y Talleres y somos 6 hermanos hinchas de Boca, Talleres, River y Belgrano. Soy el único hincha de Instituto en la familia”.

¿Cómo es entonces que la pasión albirroja llegó a Gabriel? “Un tío de Córdoba me hizo de Instituto, cuando venia decía: sobrino si sos de instituto yo te regalo una remera. En ese momento que no seguía tanto el futbol de Córdoba no entendía mucho como eran las rivalidades y empecé a seguirlo y me hice hincha al año. Ahí lo seguí más y hasta el día de hoy me hice hincha entiendo que la pasión era más grande más aunque me criticaba el resto”, cuenta Lunita.

“Fui a un colegio técnico pero me apasiona el periodismo deportivo y relatar partidos de Instituto. En mi curso había chicos hinchas de todos los equipos  y yo  era el único de Instituto. Siempre que discutían decían que no podía participar porque eran hinchas de equipos de primera. Vos sos de Instituto vos sos del a B me decían pero poco me importó”, cuenta divertido.

Hasta que llegó el día que con el colegio tenían que venir a Córdoba. “Los cansé a los profesores para que me llevaran  a la cancha. Tenemos dos horas y medias de viaje y en esas dos horas preguntaba dónde íbamos y si quedaba cerca de la cancha aunque sea para ver la esquina”, recuerda.

“Y le dije: ´Profe si me lleva yo apruebo su materia con diez.  Se reían y me decían que no hasta que llegamos a  una esquina y me llama uno de los profesores. Me dijo: “Lunita vení”. Bajé del colectivo, fui y cuando vi la cancha me largué a llorar, agarré unos pilares que sostienen la bandeja y no pare de llorar”, cuenta el glorioso emocionado.

El fanático de Instituto cuenta que tiene videos y a la noche los escucha y los ve con sus auriculares en su casa y siente que está en el Monumental. Que los jugadores salen, la hinchada alienta y él está ahí. Como vos, como yo, como todos los que amamos Instituto.

“Nunca pude venir porque no podía por tiempos y no podía económicamente”, cuenta por lo cual el haber entrado aquella vez al Monumental fue único.

“El entrar fue literalmente un llanto, no saqué foto porque quería apreciarlo, vi todo y una sensación diferente pensé que iba a reaccionar de otra manera pero me sorprendí de verla por primera vez”.

“De la nota me avisó una tía mía y cuando la busqué me llevó a ese día que fui. Me gusta escuchar los partidos porque me apasiona más la radio, estando con Matias Barzola comentando es mi sueño”, cerró Gabriel Luna cuyo amor por Instituto crece día a día esperando que la Gloria vuelva a jugar en el Monumental para poder estar presente.

Esto es Instituto. El amor de su gente en cada lugar de Alta Córdoba, nuestra provincia y el mundo emociona a cada glorioso que sabe que este amor es más fuerte que cualquier otro. Por eso la historia de Lunita nos emociona a todos porque sabemos, en nuestro corazón lo que nos hace emocionar nuestro Estadio, nuestra cancha, nuestro club, nuestros hinchas. 100 años de Gloria se construyen con momentos como este, que quedan para siempre.


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