El sueño de jugar en la Liga Nacional

20/05/2021

Urquiza, Santillán y Abratte, los tres juveniles de Instituto que tuvieron sus primeros minutos en la máxima categoría del básquet argentino.

Tres caras nuevas completaron el roster de Instituto en la Liga Nacional de la temporada denominada “Copa Osvaldo Arduh”. La Gloria quedó eliminada en los cuartos de final, pero en el camino tuvo que afrontar distintas adversidades.

Cuando el Covid-19 afectó a la delegación, Instituto tuvo que salir a ver quienes podrían cubrir esos lugares y ahí aparecieron ellos. Tres juveniles del club que de un momento a otro recibieron un llamado que tenían que preparar el bolso para irse a Buenos Aires, y vivir la Liga Nacional.

Sin mucho que pensar Josué Santillán, Lautaro Urquiza y Bruno Abratte, se prepararon y a la noche de ese mismo día, se subieron al colectivo que los llevaría hasta el debut en la competencia de sus sueños.

“En ese momento estaba entrenando y me comunicaron, fue sorprendente. Me puse muy alegre porque iba a viajar con el plantel” Josué Santillán.

“Fue raro el momento porque yo estaba en mi casa merendando y me llama el “negro” (Peirone) y ahí me dice que esa noche tenia que salir para Buenos Aires con dos compañeros más porque allá tenían jugadores contagiados de Covid entonces necesitaban gente para entrenar y equipar. Fue cuestión de dos horas que ya estaba en el colectivo con mis compañeros con mucha felicidad y con el sueño ahí a punto de lograrlo” Lautaro Urquiza.

“El momento que me comunicaron que tenia que viajar a Buenos Aires me causo mucha felicidad, estaba entrenando en el club como un día normal. Me avisaron mis entrenadores y esa misma noche viajé” Bruno Abratte.

El esperado debut

Los juveniles sumaron sus primeros minutos el 21 de marzo frente a Oberá Tenis Club. Lautaro recuerda la mezcla de emociones en el momento que le tocó entrar a la cancha: “Lo primero que pensé fue en mi familia, mis amigos y todas las personas que me ayudaron día a día que estaban a través de la pantalla, creo que sin ellos no lo hubiese podido lograr.”

Ansiedad, nervios, felicidad, son las palabras que se repiten de los jugadores por estar viviendo un sueño; ese que desde pequeños fueron trabajando en los entrenamientos y que en la “Copa Osvaldo Arduh” lograron concretarlo.

Bruno Abratte frente a Oberá

“La verdad que fue un camino de mucho esfuerzo, donde me fui proponiendo metas y cumpliéndolas de a poco, para tratar de ser cada día mejor. No fue fácil ya que este esfuerzo no era solo entrenamiento sino también dejar de lado muchas cosas y momentos que me hubieran gustado vivir y disfrutar, pero está valiendo la pena. El sueño de formar parte de un equipo de Liga empezó hace tiempo pero se me planteó mucho a partir del año pasado, en cuarentena, lo cual me motivo bastante para entrenarme aún más” expresó Bruno.

Abratte es un base cordobés de 1.74 m., categoría U17. Empezó con el básquet a los 5 años en Racing, y llegó a Instituto en el 2019.

Josué es Sub19, se desempeña de escolta, mide 1.91m. y entrena en el Sandrín hace dos años. El chaqueño contó que se fue preparando físicamente “que es lo más importante para mi, y fui agarrando ritmo con la liga mediante los entrenamientos, con ellos agarre muchas confianza y me fui destacando de a poco”.

Por el lado de Lautaro, es alero de 1.82 m. y desde los 6 años juega en la Gloria ,“gran parte de mi desarrollo es gracias al negro (Peirone) y a Mauro Salinas profe de inferiores y bueno también agradecerle al negro (Peirone) por darme la oportunidad de poder cumplir mi sueño”.

El debut se dio en un contexto inesperado, donde por primera vez la Liga tuvo que modificar su formato y experimentar la “famosa” burbuja; pero pese a ello, el encierro no fue algo que los perjudicó, los chicos rescatan el aprendizaje que vivieron y que los hace crecer como jugadores.

“Fue muy linda experiencia poder compartir muchas cosas con jugadores como el panda (Scala), el negro (Espinoza), el loku (Cuello) que vos antes los mirabas por la tele o los veías pasar en el club y ahí los tenias sentado comiendo con vos. Así que de la experiencia no me puedo quejar porque fue una de las mejores de mi vida además tratas de ver y copiar sus hábitos. Te volves más profesional afuera y adentro de la cancha” dijo Urquiza.

“Fue muy distinto estar encerrados, y solo pensar en los juegos que viene y entrenar, pero siento que con los chicos de Liga y los juveniles terminamos siendo muy compañeros la verdad que yo me sentí muy bien al lado de ellos” agregó Santillán.

Pese a ser hoy ya jugadores profesionales de básquet, título que les otorgó su debut, ellos no dejan de lado su formación académica. Josué y Bruno se encuentran terminando el secundario, mientras que Lautaro está estudiando la licenciatura en Kinesiología y Fisioterapia.

La unión como el pilar en los momentos difíciles

Instituto sufrió una racha negativa en la competencia y el ritmo del formato burbuja con pocos entrenamiento se hizo notar. Sin embargo el equipó se apoyó en el trabajo en conjunto y Lautaro recordó las palabras de “Santi” Scala en esos momentos.

“Cuando perdíamos el ambiente a veces era medio pesado pero como siempre repetía nuestro capitán panda de esta salimos juntos, y si no sale algo vamos para adelante pero juntos. Por eso digo que el grupo siempre se permaneció unido pase lo que pase hicimos mucho hincapié en la unión”. Además Bruno añade que “en los partidos vi un equipo unido, y con mucha entrega de parte de todos, donde gracias a ellos aprendí mucho”.