Víctor, el referente en La Agustina. Padre e hijo, unidos por la misma pasión, el fútbol.


El fútbol es uno de los deportes más bellos del mundo y siempre se encuentran curiosidades. En La Agustina conviven un padre y su hijo, en canchas contiguas, disfrutando de lo mismo: jugar a la pelota. “Mi papá es mi ídolo, cuando era un bebé me ponía partidos de fútbol para que me duerma”, anticipa Franco.

Víctor López es el capitán de la Primera de Instituto, y Franco, su hijo, juega en las inferiores. El pibe lo sigue a todos lados, haciendo lo mismo, jugando al fútbol. Terminan las prácticas y se reencuentran, para volver a casa dialogando sobre cómo les fue a cada uno.

“Cuando me contrató Instituto, él (Franco) se vino a probar y quedó. Es un marcador central zurdo, igual que yo. Supe pedirle si quería jugar más adelante, pero le gusta esa posición. El es mi compañero, en el fútbol y en la vida”, relata con orgullo Víctor sobre su hijo.

La opinión de Franco sobre su papá: “Es mi ídolo, es súper profesional. Es mi ídolo dentro y fuera de la cancha” y agrega: “es una persona honesta y lo considero como un amigo, aparte de que es mi padre. Al fútbol lo llevamos en la sangre. Me contaron mis padres que me ponían partidos de fútbol cuando de bebé no podía dormir”, manifiesta en un relato que describe la pasión que tienen por este deporte.

La leyenda continúa: “Estoy muy contento. Ver que un hijo siga tus pasos es hermoso. Me recuerda momentos vividos en mi infancia y me llena de orgullo”, cuenta Víctor, el capitán. Sucede que su padre, al que también apodaron en su momento ‘Vitrola’, jugó en Instituto hace unas décadas atrás.

Casi que son carreras paralelas las de Víctor y Franco, quién decidió desde muy chico ser jugador de fútbol: “Mi hijo es categoría 2000, alterna en Cuarta de Liga y Sexta de AFA. La está remando. El me siguió siempre a donde estuve yo. Estuvo seis meses en Rafaela, seis meses en Olimpo. También en Rosario, pero no en Newell’s Old Boys, fue en ADIUR, un club muy ordenado y vinculado al Villarreal de España”, comenta ‘Vitrola’.

En las Inferiores a veces los padres les dan indicaciones a sus hijos a la par de los técnicos, y sobre ello, López dice: “El veía que en los partidos de Inferiores los padres los corregían detrás del alambrado, y un día me preguntó porque yo no lo hacía. Le respondí que para eso está el entrenador, si él le pide que cierre y yo le grito que abra, no queda bien. Lo que si hablo con él son movimientos propios de un zaguero central para que pueda adquirir información sobre el puesto en que se desempeña, que es el mismo que el mío”, comenta López..

Y añade: “Yo le indico lo justo y necesario, no me gusta agobiarlo. Hablamos mucho de fútbol, vemos los partidos de la Champions. Trato de corregirlo en algunas cosas pero me gusta que aprenda de sus errores él sólo. Lo aconsejo, pero no lo vuelvo loco”.

La familia y el fútbol: “Tengo a Santiago de trece años y a Milagros de nueve. Santi juega al fútbol en el colegio, el año que viene probablemente se pruebe en Instituto. Cuando entramos a casa ponemos fútbol en la tele y empezamos a hablar de partidos. Por momentos cedemos y mi señora Patricia pone novelas”, cuenta sonriendo ‘Vitrola’, que también dice que su madre lo acompañó siempre a todos lados.

Víctor es un referente, ganó dos títulos en el fútbol argentino, jugó en Europa y en el predio no solo habla con Franco, muchos pibes escuchan sus consejos y se acercan a pedírselos: “La Agustina es un lugar con mucho sentido de pertenencia. Creo que Instituto tiene muy buenas divisiones inferiores. Siempre se destacó por sacar buenos jugadores, históricamente. Es lindo ser capitán, me toca llevar la cinta pero hay varios referentes, Videla, Hoyos, Correa. Pero es un buen grupo y las cosas se deciden entre todos. Soy feliz en el club”, expresa el defensor.

Muchos le preguntan a ‘Vitrola’ si su hijo es bueno jugando al fútbol, y el recuerda una anécdota: “Cuando me consultan sobre el juego de Franco tomo el ejemplo de mi viejo. Todos me preguntan si es bueno y respondo como él cuando le preguntaban sobre mí, y digo que yo quiero que sea buena persona, si le toca jugar profesionalmente en el futuro mejor, allí seré su hincha número uno”, cierra Víctor, el referente en La Agustina. Padre e hijo, unidos por la misma pasión, el fútbol.


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