César Gauna: “Nadie me hizo tan felíz como Daniel ‘Miliki’ Jiménez”


César Augusto Gauna vive en barrio Pueyrredón, pero creció en Alta Córdoba y fue al colegio Manuel Lucero en la Primaria: “Mi viejo me hizo de La Gloria, él en su juventud lo había seguido por todos lados a Instituto, tenía el taller de autos en Calderón de la Barca, a tres cuadras del club”, cuenta el Glorioso.

Y añade sobre su padre, con quién compartió muchos años de Gloria: “Le atendía el auto a varios jugadores, siempre me contaba de los equipos de antes, y después por cuestiones económicas dejo de ir a la cancha o iba esporádicamente. Cuando yo empecé a ir más seguido se enganchó y fuimos juntos siempre hasta hace tres años que falleció, pero tuve la suerte de compartir mucho con él en la cancha y en el día a día trabajando juntos y hablando de Instituto todos los días. El falleció el 17 de Agosto de 2017, justo en el momento que Instituto jugaba contra Gimnasia de la Plata por Copa Argentina en San Juan o Mendoza, no recuerdo bien, y me llamaron de la clínica y lo primero que pensé fue que la peleó un montón, pero no se bancó no ver a la Gloria”. Ya estando enfermo fuimos en junio contra Almagro el último partido juntos, le costaba subir escaleras así que ese día fuimos a la Platea Baja”.

Sus primeros partidos viendo al Glorioso: “La primera vez en la cancha no lo recuerdo bien, de chico fui varias veces con mi viejo, contra River 1 a 1, Ferro 4 a 0, contra Boca fui un partido 3 a 2 , atajaba Ramón Álvarez y jugaba ‘Chocolatín’ Castillo recuerdo”, narra César.

Una familia bien albirroja: “En mi familia somos de Instituto, aunque mi esposa es de Racing, Felipe (7) va a la cancha siempre conmigo, si no lo llevo se enoja, y Simón (2) todavía no fue porque ha tenido problemas de bronco espasmo y no es recomendable”, dice César.

Amigos y cancha, una de las cosas más lindas del fútbol: “Mis amigos la gran mayoría no, no son tan futboleros incluso, pero los amigos de cancha que he hecho en la platea de ir tantos años al mismo lugar es unos de los grandes motivos por los cuales aprendí a disfrutar de ir a la cancha más allá de los resultados, acostumbramos a charlar de todo tipos de cosas, y eso hace que sea un momento agradable, El ‘Emi’ Ferreyra, el ‘Viejo’ Vivas, Cristian, sabían ir los hermanos Maders también, son los amigos de cancha”, cuenta César.

Los partidos que más recuerda el Glorioso: “Difícil elegir uno solo, recuerdo que el gol que más grité fue el de la semifinal contra Banfield en 2001, aunque después nos amargó garrafa Sánchez, que era un crack. Otro momento que recuerdo es un primer tiempo contra Unión en Alta Córdoba, ganamos 2 a 0 goles de penales del Chino Romero y la Chancha Zárate, pero fue un baile, el equipo lo superaba por todos lados al rival, era un vuelo futbolístico que me llenaba de orgullo, terminó el primer tiempo y recuerdo haber dicho ‘que hermoso que juega Instituto’. Igual con el equipo del 2012, ese equipo me enseñó a entender mejor el fútbol, a mirar el orden táctico y no mirar la pelota todo el tiempo”, narra César.

La enorme admiración de César por el goleador Daniel Jiménez: “‘Miliki’ es el jugador que más admiro, creo que después de haberlo vivido y disfrutado tanto tiempo, es inigualable. Creo que el post ‘Miliki’ me va a durar por siempre. Han pasado grandes jugadores, Ale Faurlin, ‘Cape’ Sarria, Raúl Damiani, Paulo Dybala, pero extraño a Daniel Ángel Jiménez, por suerte el último partido saliendo de la platea me lo crucé de golpe y le dije ‘te extraño’ mientras le di la mano, no sé si me escuchó, los que salían conmigo se me fueron, pero me salió del alma. Mi hijo me preguntó quién era, y le expliqué que era ‘Miliki’ el de los vídeos que siempre le muestro”.

El orgullo de César por ser socio: “Soy socio, grupo familiar. Soy Socio por qué entiendo que es lo más importante para mantener lo que tan feliz me hace y nos hace, es la forma de hacerlo mío y te da la responsabilidad de tomar decisiones, si no soy parte y decido ¿de que me voy a quejar?”.

“No sé si hay algo que me guste más de Instituto, pero creo que el sentido de pertenencia que genera es particular, el club siempre políticamente es un lío, pero a la hora de salvar el club ahí estábamos todos, en la sede o IPJ, para poner el cuerpo por el Club, y eso en Córdoba solo se vio acá, para logros deportivos y las buenas es fácil estar”. César Gauna, un Fanático de la Gloria.