Carlos Montagner y su historia llena de Gloria


Desde hace muchos años sigue a Instituto. Desde los inicios prácticamente de Liga Cordobesa al Nacional. “Instituto te atrapa”.

Carlos Alberto Montagner, su historia: “Sigo a La Gloria desde la Liga Cordobesa, vi jugar a Areco, Anelli, Mastrosimone, Beltran, desde el año 1975, me llevaba un vecino a la cancha”.

Como nace el amor por La Gloria: “Me hice hincha de Instituto sólo, escuchaba hablar de Kempes y me interesaba. Me llamaba la atención. Solito me hice hincha, de niño. Y a los 55 años soy el único de La Gloria en la familia”, dice Carlos.

Instituto, una locura que te atrapa: “Instituto me atrapó. Un hincha se enteró que me hice de La Gloria y me empezó a llevar a la Liga Cordobesa. Soy socio porque hay que ayudar al club. Ya hace muchos años que sigo a Instituto”, dice Carlos.

Sus gustos: “Kempes un monstruo. Pero la verdad. Mastrosimone es lo mejor que vi. Que jugador”, cuenta Carlos sobre Mario y Mastro.

Su debilidad es ‘huesos de cristal’, que a la vez lo hace más fuerte y más glorioso: “Es una enfermedad que te hace propenso a fracturarte. Cada grado tiene su complejidad. Somos pocos los que podemos caminar con esto. Mi medico en el Hospital de Clínicas es el Doctor Toconas, que trabaja en el club”., cuenta Carlos.

Los viajes, ese placer glorioso: “Me gustaba ir de visitante, como a Mendoza y a San Juan. Los chicos del plantel me decían que tenía que estar. Y el delegado del club me agregó a la lista de esos partidos. Contra San Martín de San Juan y Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Era parte de la delegación. Me hicieron pasar y estaba en la platea. No hice ni una seña. Tranquilo. A la vuelta me vine solo. Fue una gran experiencia”, narra Carlos.

Su mensaje: “Los socios deberían acompañar más y no ser resultadistas. Y en este momento complicado por la pandemia más. Todos deberíamos dejar los egos de lado y ayudar al club. Sentarnos y juntarnos todos. Para hacernos fuertes en este momento tan difícil. Yo creo que debe haber una gran unión en el club para sacarlo a flote”, cuenta Carlos.

La opinión sobre el básquet: “Se nota que al básquet lo están manejando bien porque nos mantenemos bien arriba en el ámbito nacional e internacional. Yo no se mucho de básquet. Solo se que fui una vez a verlo contra Atenas y que lo goleamos mal”, dice sobre una de las tantas victorias en el Sandrín y fuera del mismo.

La Gloria: “Lo que me enloquece de Instituto es la gente. Somos tranquilos, familieros. Alentamos. Siempre me gustó eso de Instituto. Que queremos tanto al club”, dice Carlos.

Ser socio, una obligación para los más fanáticos: “A causa de mi última fractura estuve un año parado y perdí la antigüedad. Encima sin trabajo. Me inscribí de nuevo y apenas pude recuperarme salí volando a la sede para volver a ser socio. Y espero que por mucho tiempo más”. Carlos Montagner, un fanático de La Gloria.