Pablo Álvarez analiza el 2017 de La Agustina


El coordinador albirrojo disfrutó de los campeonatos obtenidos, pero considera que lo más importantes es: “formar personas integras, además de futbolistas”.
Se va el 2017 y Pablo Álvarez detiene su caminata diaria en el predio y observa el cartel que dice ‘La Agustina, la cantera del mundo’. Claro, pero para que eso ocurra, mucha gente trabaja de manera incesante durante el año. Desde los entrenadores, hasta los celadores de la pensión. Desde el psicólogo Andrés Arrosas, hasta el utilero Pizarro, o el ‘Viejo’ Castillo. Todos son uno, todos son La Agustina, porque es un trabajo en equipo.
Mientras recorre el predio, bajo el sol, en los últimos días del año, Pablo cree que: “El balance en general es muy positivo. Más allá de los títulos de la Primera Local, Cuarta Local, Quinta y Sexta de AFA. Especialmente no creo en eso de que por ganar títulos se hizo todo bien, estamos trabajando fuerte y formando a los juveniles, que es lo principal”, dice el coordinador.
Pablo considera que es bueno ganar un campeonato, pero no deben perder de vista el objetivo a largo plazo: “Se pueden dar las dos cosas juntas, y en este caso se dieron. Pero más allá del título hay que analizar el trabajo anual, la forma de trabajar, el modelo que te lleva al título, la formación de la persona en valores y muchas más cuestiones”, analiza Álvarez.
Su ideología: “Analizándolo de esa manera, creo que se hizo un muy buen trabajo en líneas generales, no sólo en las divisiones que obtuvieron los títulos. Sin dudas que el triunfo sirve como motivación interna, pero creo que la manera más segura de ganar casi siempre consiste en formar”, relata Pablo.
Y amplía sobre la metodología: “Hemos encontrado un modelo que lo respetamos en la mayoría de las categorías. con protagonismo, posesión, goles, respeto, educación y trabajo de equipo entre otros conceptos”, cuenta el coordinador de La Gloria.
El trabajo en equipo, algo que pregona con insistencia durante el año: “Todo esto se logró gracias a la predisposición, humildad, trabajo y sacrificio de parte de los jugadores, cuerpos técnicos, utilero, dirigentes y cuerpo de coordinación”, dice Álvarez.
Fue una temporada difícil, con cuatro meses de pretemporada y un parate importante en el medio. Sobre el final el esfuerzo dio sus frutos: “Creemos que es el camino correcto para la formación integral de jugador y de acuerdo a este concepto, la evaluación es muy positiva para continuar por ese camino”, cuenta Pablo.
El objetivo principal para el 2018: “Terminar de consolidar el proyecto, para que en los años venideros disfrutemos de personas y jugadores de fútbol formados en nuestro club”, cierra Pablo Álvarez, y en La Agustina los sueños se hacen realidad.
Por Juan Pablo Luna
Foto: Diego Roscop

Instituto ACC

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