Kempes firmó el mural de Vida al Barrio


Con motivo de la presentación de su libro “El Matador”, el número 9 de la Gloria y Campeón del Mundo del 78, visitó Córdoba. Pese a una agenda muy apretada, el Matador no faltó a su palabra y esta mañana, después de mucho tiempo, volvió a Alta Córdoba. Ayer, había recibido una camiseta estampada y el carnet de Socio Honorario que le entró la directiva. Además, se reencontró con Atilio Pedraglio, el directivo que lo trajo a jugar a La Gloria.

Las caras de sonrisas dibujada en el rostro de esos pibes que con mucho esfuerzo y trabajo mantienen las paredes del Monumental. Mario Kempes llegó muy temprano para cumplir con algo que había prometido al enterarse, semanas atrás, el homenaje que habían plasmado los chicos de Vida al Barrio.

“Es impresionante lo que han hecho, estoy muy agradecido” dijo tras dejar la estampa de su firma junto al mural.

El día anterior, Kempes había participado de un homenaje que le realizó la agencia Córdoba Deportes en el estadio de lleva su nombre. Gastón Defagot, Daniel Pedraglio y otros directivos del club, se hicieron presentes para obsequiarle la camiseta albirroja con su nombre y el número 9. Además, el club le otorgó el carnet de Socio Honorario.

El artículo 10 de nuestro estatuto dicta: “Podrán, ser Socios Honorarios, las personas que, perteneciendo o no a la Institución, se hayan hecho acreedores de esta distinción por haber prestado servicios de extraordinaria importancia a favor de la misma. El título de Socio Honorario será acordado, a propuesta de la Comisión Directiva o a solicitud de trescientos socios con derecho a voto”. Kempes es el segundo Socio Honorario, en el año 2009 se lo había nombrado a Osvaldo Ardiles.

Otro momento muy emotivo que se vivió con la visita del Matador a la Argentina, fue el reencuentro de este con el histórico directivo albirrojo que fue quién lo trajo a jugar a Instituto, Atilio Pedraglio. En el medio de la firma de libro, Atilio esperó su turno como las centenares de personas que se acercaron al Dinosaurio Mall, Mario al verlo automáticamente se paró y le dio un emotivo abrazo. Es más, en las primeras hojas del libro que vino a presentar, cuenta sobre su llegada a Instituto, los años que jugó en el club y nombra a Pedraglio.

Mario Kempes es un orgullo nacional y el nuestro particular. Su humildad y predisposición hacen quererlo aún mas. Además, el compromiso quedó planteado. En año que viene para los 100 años de Instituto prometió estar nuevamente por nuestro club.

¡Gracias Mario!