El amor no tiene fronteras: La historia de Sam Kirschenbaum


Muchas veces se dice que de Instituto se nace, se lleva en la sangre, que el amor se hereda y pasa de generación en generación. Tantas otras, es un amor a primera vista, que te cala en los huesos, que te deja sin respirar.  Eso le pasó a Sam, un chico de Estados Unidos que hace dos años se hizo hincha de Instituto y ahora cumplió su sueño de ser socio.

Sam llega al Sandrin como si pasara a su casa, el adolescente nacido en Connecticut, Estados Unidos, se volvió fanático de Instituto.

“Yo vine a Argentina hace dos años para estudiar español y vivía con una familia acá en Alta Córdoba. Un día un amigo me preguntó si quería ir a la cancha para ver un partido de fútbol porque siempre me gustó el Chelsea así que seguía el fútbol. Fui la pasé muy bien y no me perdí ni un partido desde ese momento”, cuenta Sam.

El momento de entrar por primera vez al Monumental es algo único y todos recordamos ese preciso momento que queda para siempre guardado en la memoria: “Cuando entré a la cancha vi el amor que los hinchas tienen por el club, no se compara con nada es muy lindo ese sentimiento. Hoy me hice socio porque ahora apoyo y ayudo al club. Estoy muy contento de pertenecer al club, al barrio y Alta Córdoba”,  dice emocionado el adolescente.

El estudiante que volvió a Estados Unidos lo seguía por las redes sociales siempre muy pendiente del básquet también, “Me encanta Sam Clancy”, dice y ahora al volver a Córdoba está feliz por poder estar junto al club de sus amores.

Sam entendió el momento que vive la Gloria y la importancia de asociarse. “Es un buen momento para ser socio e hincha de Instituto, estoy muy feliz de pertenecer ahora en los 100 años y estar acá para verlo”, declara mientras piensa en el miércoles para ir a la Caravana.

“A los hinchas que todavía no son socios les digo que ahora es el momento para ser socios, ayudás al club mucho, podes ir a los partidos y alentar pero no hay otra manera de mostrar tu amor por Instituto que siendo socio”, cerró.

Sam muestra con orgullo su camiseta debajo de la campera. La roja y blanca de al cual se enamoró hace dos años y ahora puede decir orgulloso que pertenece al club de sus amores. Porque Instituto es así. Con cada historia diferente pero con un mismo amor en estos 100 años de Gloria.


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