Dos cartas llenas de Gloria


Se viene nuestro Centenario y los hinchas nos emocionamos. Aquí dos cartas muy emotivas que compartimos con ustedes.

Chichino Moriconi, un abuelo fanático de Instituto cuenta sus anécdotas con el Glorioso Cordobés: “En el año 1973 Instituto jugó el Nacional, como habrá sido mi locura que desde Plaza Italia hasta La Plata, en Buenos Aires, me fui en taxi a ver a La Gloria ante Estudiantes. En un 2 a 2 con San Lorenzo, Sanfilippo me dijo que le gustaba el petiso de nosotros (Ardiles). Recuerdo el 5 a 2 en cancha de River, con: Munutti; Oropel, Olmedo, Nieto, Krauseman; Heredia, Tevez, Mastrosimone; Rodriguez, Chaparro, Meza. Los porteños me decían ‘como juegan los pitufos’, por la altura de nuestros delanteros. Tuve la suerte de estar el día que el Loco Munutti le atajó los dos penales a Brindisi en cancha de Boca. Y que Dertycia le hizo el gol a Gatti. No debo dejar de comentar el éxito que tuvimos con muchas disciplinas  como el básquet, y felicito a la familia Cavagliatto. Y La Agustina…fabricante de grandes jugadores. No me olvido de Gloriosos de pantalón largo: el señor Zanichelli, ex gobernador, el doctor Sabagh, ‘Titi’ Ciabattoni, Ruben Torri, Regino Maders, Miguel Gelfo, Hugo Forestieri, ‘Cacho’ Buenaventura, el ‘Chango’ Rodriguez, Facundo Toro, Jean Carlos, Aldo Barbera y tantos más. Pero el mejor equipo de mi vida, en donde no había puestos definidos, eran: el Doctor Sosa, Antonio Capellino, el ‘Gringo’ Mancini, Ramón Maders, Ángel Sandrín, Atilio Pedraglio, el ‘Gordo’ Leuci, el ‘Gordo’ Moine, el Comodoro Gutiez, el Mayor Solis, el General Amado y el profesor Laserre, que en el codo de la Sucre y la Popular Sur me hizo pintar: ‘Las grandes obras de las instituciones las piensan los soñadores locos, las realizan los útiles cuerdos y las critican los inútiles crónicos'”. Por Chichino Moriconi, hijos y nietos. Una familia bien gloriosa.

Zoilo, otro abuelo glorioso narra sus sensaciones: “Yo tengo un sentimiento con cien años en mi memoria que guardan una y mil historias de tantas tardes vividas en mi club. Instituto: naciste para ser grande. Te criaste en Alta Córdoba, donde viste pasar tantas Glorias. Cien años que tengo en mi mente y en tu Gloria infinita. El día que me muera quiero que tiren mis cenizas en tu campo. Me siento un privilegiado de verte cumplir cien años. Ver desplegar ese paño con los colores albirrojos. Jamás dejarán de llorar mis ojos por vos. Centenario y Glorioso Instituto, cada campaña estaré a tu lado. Si me pides que te aliente, aquí estará siempre mi garganta. En este Centenario te pido esa alegría, sentir a la hinchada rugir ‘dale campeón, dale campeón’. Es todo lo que te pide este humilde viejito glorioso. Ver las tribunas colmadas con tus colores albirojos”. Zolio, un abuelo glorioso de corazón.


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